El pasado domingo 18 de marzo, un grupo de socios, nos dispusimos a convertir nuestros alfas en los protagonistas de una sesión fotográfica.

El lugar elegido para tal efecto, fue la zona del Pantano de Sau, al pie del macizo de Les Guilleries, en la comarca de Osona, donde más de uno se llevó una grata sorpresa por los rincones tan bonitos que esconde.

Desde el punto de encuentro, en L’Ametlla del Vallés, se inició la caravana que nos llevó hasta Vilanova de Sau, primera parada de la jornada, donde nos esperaba impaciente el Sr, Jaume, de la casa de comidas, “El Canari de la Vall de Sau”, que nos preparó un excelente desayuno a base de butifarras, cansalada y “cigronets” y donde tampoco faltó, un buen vino de la tierra.

Con todos los Alfas aparcados, empezamos la sesión ¡! Que placer, contemplar esa combinación de belleza, realmente, es muy difícil plasmarlo en unos enfoques, nada como vivir el momento, saboreando la brisa en la cara y con esa sonrisa que te queda, contemplando las máquinas italianas.

Seguimos la ruta, buscando un entorno idílico y con un tiempo ideal, nos dirigimos hasta la presa del Pantano de Sau, devorando curvas, poniendo a prueba nuestras monturas, a cual mejor, la bella clásica Giulia GT 1300 de Roger, el Sprint QV de Ferran con el característico sonido del Boxer de carburación, el 33 Permanent de Emili, modelo escaso y raro de ver, los 156 GTA de Dani y Juanjo, con los musculoso V6 Busso, este último acabado Auto delta, el GT bertone de David y Laura, también con el V6, motor considerado por muchos como el mejor 6 cilindros de la historia, los rápidos y divertidos Mito QV de Alberto y Ferran Jr, el precioso Spider Rosso de Vicente, acaparador de miradas y como no, las Giulia de Jesús y Pau (con el permiso de Francesc) prodigio de la tecnología y eficacia, que están haciendo resurgir a la marca del biscione.

Después de una leve parada, atravesamos la presa para llegar a un escenario lleno de magia. Adentrados en la Vall y protegidos a nuestra espalda por los majestuosos acantilados del Collsacabra y los “cingles” de Tavertet y Rupit, aparece delante nuestro, sobresaliendo de las aguas, el famoso campanario románico de la iglesia de Sant Roma de Sau, punto final de nuestra ruta y donde las admiraciones por tan bello y exclusivo lugar, son compartidas por todos.

Así que nos dispusimos a inmortalizar este momento, haciendo infinidad de fotos, que esperamos sean de vuestro agrado.

En resumen, una salida fenomenal, cultural y gastronómica donde como siempre y en esta ocasión, más que nuca, nuestro Alfas fueron los protagonistas.

Agradecemos a nuestro socio Ferran Planas, la colaboración en esta actividad del club y deseamos que haya sido del agrado de todos los participantes.

Nos vemos en la próxima ¡!

 

 

 

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